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Cómo curar heridas: Lo que los niños deben saber

Ilustración de un niño pequeño sentado en la acera de una calle de vecindario, con evidencia de una herida en su rodilla.

¿Alguna vez te has curado una herida y luego te has preguntado si lo hiciste bien? Los médicos tienen algunos consejos importantes para que tus raspones y cortes sanen rápido y sin problemas. Cuidar una herida no es tan simple como soplar, echar agua oxigenada y dejarla al aire, como muchos creen.

Lo primero es mantener la calma. Si la herida ha dejado de sangrar, lo más importante es lavarse bien las manos antes de tocarla. Después hay que limpiarla con agua o suero, usando un jabón suave y moviendo la suciedad desde el centro hacia afuera. Es como limpiar un plato, pero con mucho más cuidado: quitando la suciedad sin tocar demasiado la parte herida. Si es posible, secar bien la herida con un secador a temperatura moderada, manteniéndolo a una distancia prudente, y aplicar clorhexidina acuosa con mucho cuidado para eliminar los gérmenes sin lastimar la piel.

Finalmente, puedes cubrir la herida con una venda o tirita para protegerla de la suciedad y el polvo. Aunque algunas heridas pequeñas pueden dejarse al aire, es mejor cubrirlas para evitar contaminación. Actualmente ya no se recomienda el uso de algodón, ni agua oxigenada, ni alcohol. Estos productos pueden hacer más daño que bien. Si después de una semana la herida no mejora o se ve roja e hinchada es hora de que un adulto te lleve al médico. Recuerda: la clave es mantener la herida limpia, seca y protegida para que sane lo más rápido posible. (El Español)

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